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Cueva de los Murciélagos y Zuheros: Reserva de los Sentidos

En nuestra aventura por las Subbéticas Cordobesa no podía faltar una visita a uno de los pueblos más bonitos de España: Zuheros (desde octubre de 2015) y a la Cueva de los Murciélagos, declarada Monumento Natural y Bien de Interés Cultural y conocida por ser unos de los yacimientos del neolítico más importantes y el primero con arte rupestre del Paleolítico Superior.

Aconsejo comenzar la visita por la Cueva de los Murciélagos para dejar tiempo suficiente para pasear y disfrutar de las calles y vistas de Zuheros. Para acceder a esta cueva hay que seguir la carretera que va desde Zuheros hasta este lugar unos 3-4 kilómetros, en el camino pasaremos por la entrada de IberFauna y durante nuestro ascenso tendremos unas vistas únicas de la campiña cordobesa y de este pueblo. Aproximadamente a un kilómetro del núcleo urbano hay un mirador y aparcamiento denominado “Las Cruces”, donde se tienen unas vistas increíbles del cañón del Río Bailón y donde comienza el sendero por su cañón. En esta ocasión no lo realizamos por la falta de agua y de tiempo, incluso pedimos la autorización correspondiente, si vais os lo aconsejo, esta es la espinita que nos quedó de nuestra escapada a esta espacio natural. Para aquellos que esteis en forma, podéis realizar el sendero íntegro desde Zuheros hasta la Ermita de la Sierra en Cabra.

Avanzando por la carretera, los alrededores que se ven son especiales, estamos antes un paisaje kárstico donde abundan oquedades y escondites, un lugar para perderse lleno de caminos y secretos por descubrir, y con varios senderos. La carretera finaliza en el Ecomuseo de la Cueva de los Murciélagos, centro de interpretación donde se recogen las entradas y que hay que visitar, en nuestro caso las reservamos y sólo las recogimos antes de acceder a la cueva, es aconsejable reservarlas, sobre todo si vais en días concurridos, la cueva tiene limitaciones de acceso. El coste depende de si reservas la visita a la cueva o de forma conjunta con el Museo Arqueológico y el Castillo, en nuestro caso elegimos la última opción y nos costó 7,5 euros por adulto, los niños menores de 4 años tienen entrada gratuita.

Tras andar 200 metros llegamos al acceso de la cueva, y comenzó nuestra aventura. En la cueva sólo se pueden hacer fotos en la entrada, denominada el “Vestíbulo de la Cueva Grande” donde discurría el día a día de los habitantes de este espacio por su luz y proximidad a la superficie. La primera curiosidad que nos contó nuestra guía es como se creó la cueva y porque se llama así, esto último es obvio, ahí habitan cuatro especies de murciélagos, si bien es cierto que por los efectos ambientales y por la presencia del hombre en la cueva, su número se ha reducido bastante. En cuanto a cómo se creó, a diferencia de otras cuevas, esta se debe a un movimiento geológico lo que la hace más especial si cabe.

Vamos descendiendo y realizando paradas para observar lo que nos rodea, formaciones calizas que el agua ha ido moldeando durante miles de años creando por ejemplo el “esparrago” de 4 metros, el emblema de la cueva; y por cuestiones técnicas, sin prisa y descansando se disfruta mejor.

Hay una sala muy curiosa, creo que es la de las formaciones, donde con un poquito de imaginación puedes ver monumentos nacionales y animales, este junto con el momento en el que la guía nos contó la historia de Mari Pili, fueron los momentos más divertidos de la visita y que captaron la atención de niños y mayores. Tranquilos os cuento la historia de Mari Pili, en la guerra civil española un grupo de oficiales del ejército se introdujeron y descubrieron en el fondo un cadáver de una mujer que tenía ajuar funerario que denotaba que había sido alguien importante socialmente lo que pone de manifiesto que el cadáver no estaba ahí por casualidad sino que lo depositaron en ese lugar, algo insólito dentro de una cueva. Los oficiales cogieron su cráneo y se lo llevaron, desde entonces el resto del cuerpo descansa en el fondo de la cueva pues está casi fosilizado, el nombre de Mari Pili no sabría explicar de dónde viene pero en la comarca conocen a esta mujer por ese nombre. Este no es el único cadáver encontrado en la cueva, también apareció el de un oso y un niño, pero estos parece que cayeron a la cueva por alguna de las hendiduras de la superficie, pues ambos tenían fracturas.

A lo largo de la visita hay varios paneles explicativos con imágenes y estos junto con la explicación de la guía hacen la visita muy amena. Después de conocer sus historias, el mejor momento de la visita es cuando sales de la cueva y ves la luz y las vistas que hay. La salida es por un sitio diferente a la entrada, un nivel inferior, así que hasta la entrada principal queda unos pocos escalones, ánimo!!

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AVISO: se descienden 65 metros y hay entorno a 700 escalones de subida y baja en total, no hay posibilidad de retorno y la sensación térmica de frío en la bajada es notoria, en la subida te sobra toda la ropa. Por favor, a la hora de planificar cuando y quienes vais a visitar este espacio tener en cuenta estos comentarios, no es muy recomendable para niños que comienzan a andar y al final tienes que cargar con ellos.

Después de visitar la cueva nos ponemos rumbo a Zuheros, vamos a ver que nos regala esta villa tan pintoresca. Tras pasear llegamos a la plaza/mirador donde se sitúa el Castillo, el Museo Arqueológico Municipal y Oficina de Turismo y la Iglesia de Nuestra Señora de Los Remedios. Hasta este punto ya hemos disfrutado de sus calles empedradas, del blanco de sus casas y de la amabilidad de los lugareños.

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Comenzamos por una visita al Museo Arqueológico Municipal donde los restos hablan por sí solos y vamos conociendo como Zuheros ha evolucionado a lo largo de la historia, nos vuelven a hablar de nuestra amiga Mari Pili, una visita muy didáctica y amena.

Después nos disponemos a visitar el Castillo de Zuheros, una pequeña fortaleza situada sobre una roca, que fue construida por los árabes en el siglo IX y que alberga los restos de un palacio de estilo renacentista. Durante la visita el guía nos cuenta que la plaza que hay a los pies del castillo era el patio de armas y que la zona que hay justo en frente eran las murallas del castillo, un poquito de imaginación y a pensar en las batallas que se pudieron librar en lo que hoy día es una plaza donde corretean los pequeños. Pero sin lugar a dudas lo mejor de esta fortaleza son las vistas, por un lado la campiña y la vía verde, puedes ver como los ciclistas o senderistas la recorren; y por el otro la Sierra de Zuheros, las instalaciones de IberFauna y el cañón del Río Bailón.

Tras la visita al castillo seguimos paseando por los alrededores, hacemos una parada en el parque infantil y paseamos por el camino periurbano, disfrutando del puente colgante que hay justo en los pies del castillo. Y como no, como sucede en cada viaje que hacemos, nos encontramos una pareja de novios…ya no se que significará eso.

Andamos, corremos y jugamos por todos sitios hasta que cae la noche y la luz llena de magia este pueblo, que brilla igual que una estrella en la oscuridad de la noche. Sin lugar a dudas volveremos, Zuheros hace honor a su lema “Reserva de los Sentidos”; además nos han quedado los baños árabes, el sendero del Rio Bailón, comer en….

 

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#NoOlvidesTuCantimplora que la vida es una aventura

@cabraluz

 

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